Publicado: 30 de Septiembre de 2016

El mercado inmobiliario, como buena parte de la economía, vive ajeno a la situación política en España. Los datos no pueden ser más optimistas: el precio de la vivienda crece, la petición de hipotecas también y las operaciones inmobiliarias se suceden.

Además, el demandante repositor se está convirtiendo en uno de los grandes protagonistas, especialmente en la compra sobre plano. Y es que, a diferencia de años anteriores, ve como el precio de la vivienda crece ligeramente y espera vender a un precio más elevado cuando le entreguen la nueva propiedad. Una novedad respecto a los años de crisis, cuando el repositor se encontraba con el gran problema de no poder vender con el fin de comprar otra vivienda más grande. A esto también ha ayudado la mejora en la financiación.

Este aumento de la demanda de reposición lleva consigo la construcción de obra nueva porque hay ciudades que ya se estaban quedando sin este tipo de producto. Más demanda y más oferta que debe adaptarse a las nuevas necesidades del mercado. El comprador ya no busca lo de siempre y hay elementos, como eficiencia energética, calidad, sostenibilidad o diseño que ahora cobran protagonismo.

Otro aspecto relevante es la entrada en escena de nuevas plazas. Hasta ahora solo las grandes ciudades como Madrid y Barcelona y algunas áreas costeras tiraban del mercado. Pero el mercado se va ampliando y ciudades como Córdoba, Valladolid, Alicante o Pamplona se unen a las existentes.

Con todo esto, se espera que el mercado continúe con la línea alcista de los tres primeros trimestres. Todos los agentes se han dado cuenta de esta situación y de ahí la creación de nuevas socimis, las inversiones de los fondos o el aterrizaje en España de la gran inmobiliaria alemana del grupo Allianz; una empresa que gestiona activos por un importe que ronda los 42.000 millones de euros en todo el mundo.