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Draghi (BCE): “No hay indicios de que se esté produciendo una nueva burbuja inmobiliaria”

25 de Mayo de 2017

El Banco Central Europeo (BCE) lo tiene claro: no se está formando una nueva burbuja inmobiliaria. Este ha sido uno de los mensajes que ha lanzado el presidente de la autoridad monetaria, Mario Draghi, durante unas jornadas sobre la estabilidad financiera celebradas en Madrid. Durante su intervención, el banquero ha insistido en que no detecta desequilibrios ni en los precios de la vivienda, ni en la concesión de préstamos hipotecarios.

Según los datos que maneja el organismo, los préstamos bancarios para la compra de vivienda repuntaron en la eurozona cerca del 2,7% anual en el último trimestre del año pasado. Un alza que sigue muy lejos de las tasas de crecimiento registradas antes de la crisis. Por aquel entonces, el incremento era de dos dígitos y rondaba el 12%.

En lo que se refiere a los precios inmobiliarios residenciales, el alza de los últimos tres meses del año pasado se situó en el 3,8% en tasa anual. “Aunque la dinámica de los precios inmobiliarios residenciales está cobrando impulso, las estimaciones de valoración sugieren que no hay signos de desequilibrios en el conjunto de la la eurozona”, ha asegurado el banquero italiano.

Otra de las razones que lleva al BCE a descartar un nuevo boom inmobiliario y crediticio es que, en general, la banca no está prestando dinero en exceso, ni asumiendo demasiados riesgos.

Según la última encuesta de préstamos bancarios, las entidades siguen siendo prudentes a la hora de conceder créditos y no están prestando tanto como lo hicieron antes de la crisis. A ello se une que la calidad de la cartera crediticia está mejorando, como consecuencia de los bajos tipos de interés y de la mayor facilidad de pago de particulares y empresas.

Aun así, el guardián del euro reconoce que está vigilando el mercado muy de cercapara evitar que se produzcan nuevos capítulos de inestabilidad financiera. Sobre todo, teniendo en cuenta la heterogeneidad de mercados que componen la eurozona.

“Nos preocupa especialmente el desarrollo de las llamadas burbujas alimentadas por el crédito, ya que la experiencia ha demostrado que son muy peligrosas para la estabilidad financiera. Estas burbujas, que suelen afectar a los mercados inmobiliarios, se caracterizan por una espiral negativa entre el precio de los activos y el crecimiento del crédito. El crecimiento positivo en el valor de mercado de los activos apoya el crecimiento del crédito, lo que al mismo tiempo contribuye a inflar el valor de los activos. Pero cuando estalla la burbuja, el aval del crédito pierde valor, lo que perjudica al prestamista y también al prestatario. Sin embargo, en estos momentos no vemos ninguna evidencia de un desarrollo generalizado de burbujas”, ha añadido Draghi.

Una defensa a sus políticas extraordinarias

Durante su intervención en el Banco de España, el guardián del euro también ha salido en defensa de sus políticas expansivas y extraordinarias. A pesar de que muchos bancos y algunos países temen que los tipos de interés en mínimos y la compra masiva de deuda pública y privada en los mercados puedan tener efectos negativos en el futuro, Draghi ha insistido en que esas medidas han conseguido su objetivo: mantener la estabilidad financiera y de precios.

"La banca de la eurozona goza de mejor salud y está en condiciones de conceder financiación, una financiación necesaria para sostener la recuperación. Ahora estamos viendo una recuperación sólida, con un círculo virtuoso entre empleo y consumo", ha concretado el mandatario.

Así, la máxima autoridad monetaria en la eurozona presume de que la financiación está más barata que nunca, que la tasa de morosidad está cayendo y que, gracias a ello, está mejorando la rentabilidad del sector financiero y la calidad de su cartera crediticia.

Por otro lado, el BCE sigue sin detectar una subida consistente de los precios, por lo que todavía no ve razones suficientes como para retirar las medidas de estímulo. Recordemos que el objetivo de precios del organismo se basa en situar la inflación cerca del 2%, pero por debajo de dicho nivel, y que dicha cifra debe registrarse de forma generalizada y prolongada en la eurozona. Es decir, no es suficiente con que se dé en algunos países aislados o en algún mes en concreto.

El último mensaje que ha lanzado el mandatario italiano ha ido dirigido exclusivamente al sector financiero. Draghi, que también es el máximo supervisor bancario en la eurozona, ha pedido a los bancos que sigan adelganzando sus estructuras para aumentar sus niveles de rentabilidad. Actualmente, el retorno medio ronda el 5%, frente al 20% que se registraba hace una década. "Todavía hay espacio de mejora para la rentabilidad de los bancos reduciendo los costes operativos", ha sentenciado el presidente del BCE.